Locales cerrados, calles vacías, chatarra de autobuses quemados y casquillos por doquier, así amaneció Culiacán este viernes luego de vivir un jueves negro la tarde de ayer, cuando fuerzas federales se enfrentaron ante integrantes del Cártel de Sinaloa, debido a la captura de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo” Guzmán.


Gente de Culiacán vive con temor, ya que aseguran que desde la noche de ayer, “los Chapos” están en guardia y en alerta, esperando indicaciones para abrir fuego si así lo requiere la situación.

No hay clases hasta nuevo aviso ni servicio de taxis, todo parece baldío y a merced de uno de los Cárteles más poderosos en México.