La rosa roja no es solo una flor: es una emoción convertida en pétalos. A lo largo de los siglos se ha mantenido como el símbolo más universal del amor y la pasión.
Desde su origen naciente con la diosa griega Afrodita, llegando a la época victoriana y la floriografía : el lenguaje secreto de las flores. En ese código silencioso, la rosa roja era la declaración definitiva del amor romántico.


Por eso no es exagerado llamarla la reina de las flores: no solo por su elegancia natural, sino por la historia, la emoción y la humanidad que guarda en cada pétalo.
En Morelos, la historia de la rosa de corte se cuenta en campos llenos de vida. El estado es el tercer productor , destacando especialmente por sus rosas rojas de alta calidad, tallos resistentes e intensa coloración.

La producción se concentra principalmente en la zona metropolitana de Cuernavaca y municipios como Temixco, Jiutepec (especialmente en Atlacomulco), Emiliano Zapata, Coatlán del Río y Xochitepec.
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DE LA COSECHA AL CORAZÓN
Detrás de cada rosa hay manos que la siembran, la riegan, la protegen del clima y la cortan en el momento exacto. Hay madrugadas de trabajo, hay esperanza en cada brote. Y cuando finalmente esa rosa llega a alguien, se convierte en un mensaje vivo.




Fotografías: 24 Morelos
Regalar una flor es regalar intención. Es decir “estoy contigo”, “gracias”, “te amo”. Es un gesto pequeño que puede transformar un día entero.





Fotografías: 24 Morelos
Porque la reina de las flores no solo adorna espacios: conecta historias. Y en Morelos, donde florece con orgullo y calidad, cada rosa roja lleva consigo amor, trabajo y tradición.

Que nunca nos falte la valentía de regalar flores… ni la sensibilidad para recibirlas.