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Mejora tu salud, corriendo

Correr impacta positivamente la forma en que trabaja el cuerpo incluso a nivel celular, pero para lograrlo hay que superar la cuota recomendada de ejercicio al día y entrenar para mejorar en resistencia, velocidad y fuerza.

Matt Roberts, atleta y entrenador de corredores, explica en su libro Aprende a correr (Altea) que los beneficios de ser disciplinado con el entrenamiento abarcan desde un corazón y músculos más poderosos, hasta cambios a nivel mental.

Correr de manera frecuente agranda y fortalece el músculo cardiaco, lo que mejora su capacidad de bombear sangre a todo el cuerpo y abastecerse a sí mismo.

Al mejorar la eficiencia del corazón se reduce la frecuencia cardiaca para realizar determinada tarea, lo que disminuye la tensión del músculo cardiaco y los factores de riesgo de un incidente cardio-respiratorio.

“Las personas mayores con problemas de salud que siguen un entrenamiento regular pueden reducir el riesgo de un ataque cardiaco, mejorar su frecuencia cardiaca en reposo y evitar complicaciones por presión arterial alta”, dice Roberts.

Correr también reduce los niveles de colesterol en sangre (incrementa la cantidad de lipoproteínas de alta densidad, benéficas para el cuerpo, y reduce las lipoproteínas de baja densidad).

Los niveles bajos de colesterol dañino disminuyen el riesgo de formación de coágulos sanguíneos y de otras complicaciones.

El entrenamiento continuo también genera un incremento en el volumen de plasma y del número total de glóbulos rojos en la sangre, lo que mejora el transporte de oxígeno y eficienta el proceso de intercambio en los pulmones; esto resulta vital tanto para oxigenar al cuerpo como para transportar residuos.

El cuerpo de un corredor también registra cambios positivos a nivel celular, ya que se presenta un incremento en la talla y densidad de la mitocondria, órgano celular encargado de procesar la energía y que está presente sobre todo en las fibras músculo esqueléticas.

Los músculos de un corredor se vuelven más fuertes y eficientes porque conforme se incrementa la intensidad, deben esforzarse más y metabolizar la grasa con mayor rapidez.

“Así es, nos volvemos más eficientes para quemar grasa con el ejercicio (sin embargo, esto requiere de tiempo).

“Si tienes exceso de grasa corporal, quizá no seas eficiente para quemarla, pero esto puede cambiar con el entrenamiento; al hacer más eficiente el metabolismo, no solamente mejora tu desempeño, sino también tu salud”, apunta Roberts.

Correr, como cualquier ejercicio aeróbico, favorece el engrosamiento de los huesos y cartílagos de las articulaciones, lo que incrementa la capacidad del cuerpo para tolerar la carga de ejercicio y le permite moverse de manera más efectiva reduciendo el riesgo de lesiones.

Además de los beneficios físicos, correr brinda beneficios psicológicos como estar más alerta, reduce la depresión y la ansiedad, facilita la relajación -lo que mejora la calidad del sueño- y aumenta la tolerancia al estrés.

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