Este 2 de marzo se celebra el Miércoles de Ceniza, que da comienzo a la Cuaresma, un período de 40 días que conducirá a los fieles cristianos hasta la Semana Santa y, especialmente, hasta la celebración de la Pascua de Resurrección.
Durante esta jornada, los cristianos practicantes deben confesar sus pecados, ya que es un día para reconocer la propia fragilidad y la mortalidad. Así, en este Miércoles de Cenizas, igual que el día de Viernes Santo, los fieles mayores de 18 años y menores de 60 deben realizar ayuno, con lo que solo pueden hacer una comida fuerte.
Por otra parte, durante la celebración de la eucaristía de este día es costumbre que un sacerdote, o diácono si no se va a la iglesia, dibuje en la frente de quien lo deseé una cruz de ceniza y el sacerdote pronuncie “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” es uno de los rezos del Misal Romano.
Pero, ¿conoces el origen de esta tradición? Para conocer el origen de este día hay que remontarse al siglo IV, cuando se fijó que la Cuaresma podía tener lugar entre el 4 de febrero y el 10 de marzo. En los siglos VI y VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal, algo que jamás ocurría en domingo por su condición de festivo, por lo que se movió al miércoles previo.
Mientras que la imposición de las cenizas en este día viene de una antigua tradición hebrea, en la cual los judíos se cubrían con cenizas después de haber pecado o como preparación para algún acontecimiento señalado. Con esta práctica pretendían acercarse más a Dios a través del arrepentimiento.