Posadas: ¿Fue una confusión o sabía demasiado?

Un 28 de junio de 1991, el Papa Juan Pablo II, nombraba Cardenal a Juan Jesús Posadas Ocampo. No era para menos, Posadas, el sacerdote, nacido en Guanajuato, llevaba toda una vida dedicada a la fe católica. Arzobispo de la arquidiócesis de Guadalajara y uno de los referentes del catolicismo en México durante la década de los noventa.

Sin embargo, el nombre de Juan Jesús Posadas Ocampo comenzó a sonar en las grandes élites de gobierno, no precisamente por la sotana que llevaba puesta, sino por lo que se rumoreaba entre pasillos; “el cura sabe demasiado”.

A principios de los noventa, la revista Newsweek comenzó a recopilar testimonios que sugerían que una red de narcotraficantes, encabezados por Juan García Abrego, líder del Cártel del Golfo, estaban siendo protegidos por Raúl Salinas de Gortari, hermano del entonces presidente Carlos Salinas, “los llegaron a ver abrazados en una fiesta”, dijo un testimonio.

Las versiones de que el polémico Raúl gestionaba negocios ilícitos sonaban fuerte, y con ello una teoría escandalosa: el cardenal Juan Jesús Posadas, quien era parte de las relaciones públicas frecuentes del Gobierno, estaba descubriendo, por su cuenta, estos procedimientos.

Posadas habría quedado horrorizado de sus hallazgos y entonces, vio la visita del nuncio apostólico, el italiano Girolamo Prigione, como una oportunidad para revelar al mundo sus conclusiones.

Según la agenda, Juan Jesús debía recibir a Prigione en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, la tarde del 24 de mayo de 1993. Le daría la mano y luego lo llevaría a una reunión privada para contarle todo lo que pasaba en el país gobernado por el PRI.

Sin embargo, la leyenda dice, que un día antes, Posadas logró conseguir un encuentro con el presidente Carlos Salinas, en la oficina de Los Pinos. Ya en el lugar, Posadas le recriminó los nexos del gobierno, y de su hermano Raúl, con el narco, situación que habría molestado al exmandatario, provocando que lo sacaran del lugar. Se dice que, incluso, José Córdoba Montoya, jefe de oficina, habría cacheteado al Cardenal por su insolencia.

Ahora sí, Posadas ya no tenía dudas. Debía revelar todo lo que sabía a Prigione. El 24 de mayo, llegó decidido al aeropuerto, pero entonces un grupo armado apareció y disparó en múltiples ocasiones contra su vehículo. Posadas falleció en el lugar.

Las instancias correspondientes llegaron a una conclusión. El cártel de los Arellano Félix habrían disparado porque confundieron el auto del religioso con el coche de Joaquín “El Chapo” Guzmán. “Sus autos se parecían”, así, habían cerrado el caso, sin mayor indagatoria.

En 1999, Raúl Salinas de Gortari fue citado a declarar por el caso, pero nunca pudo comprobarse su autoría. Sin embargo, el karma divino sí llegó; la muerte de Posadas, significaría el principio del declive de Carlos Salinas. En 1994, faltaban más cosas por venir.

Con información de Zahid Torales.


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