La amistad se puede dar en cualquier lado y el mundo animal no es la excepción, pues un perro se volvió amigo de una cría de jirafa que fue abandonada al nacer y a la que rescataron para alimentarla y devolverla a la vida salvaje.
Jazz, una jirafa macho ahora es parte del The Rhino Orphanage y a su llegada, Hunter, el perro que vigila el lugar, se lo tomó muy personal y no se separó de Jazz desde que llegó.
Ahora, Jazz crece sano y fuerte, mientras que Hunter vigila su crecimiento y su amistad crece.

