La noche del domingo, el Museo Nacional de Río de Janeiro fue consumido por un incendio que volvió a cenizas más de 20 millones de piezas entre locales y extranjeras. Al menos el 90 % del total quedó oficialmente perdido.
Dentro de las cosas que pasaron a ser polvo, se encuentra el fósil humano más antiguo descubierto en Brasil, de 11 mil años de antigüedad. Esqueletos de especies extintas hoy desaparecieron como el perezoso gigante, tigres dientes de sable y diversos dinosaurios.
Así también se perdieron varias momias precolombinas y la más importante, la momia cantante – sacerdotisa Sha-amun-en-su, que databa del 750 a.C.