Según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza, Japón cazó más de 50 ballenas minke en el área marina protegida del Mar de Ross, en la Antártida, exigiendo encontrar a los responsables y llevarlos ante la ley.
Por su parte, Japón declaró que firmó la moratoria total de captura de ballenas con fines comerciales en 1986, prometiendo conservar la especie. Afirma que la ballena minke tiene un número abundante de ejemplares, por lo que no se encuentra en peligro de extinción.