Lo que parecía un vuelo internacional más terminó convirtiéndose en un caso que ya encendió alertas internacionales. Un ciudadano israelí fue detenido en el aeropuerto de Ercan, en el norte de Chipre, cuando intentaba viajar a México con cuatro embriones humanos ocultos dentro de un contenedor criogénico especializado.
Las autoridades aeroportuarias descubrieron el material biológico durante una inspección de rutina. Los embriones estaban almacenados en tubos de ensayo individuales dentro de un sistema identificado como “Life Parcel”, diseñado para conservar muestras biológicas a temperaturas extremas.
El hombre pretendía llegar a México realizando una escala en Estambul, Turquía. Sin embargo, el hallazgo provocó su arresto inmediato bajo sospecha de tráfico ilegal de embriones humanos.

Las investigaciones apuntan a que los embriones habrían sido obtenidos en una clínica de fertilidad ubicada en Lefkoşa, también conocida como Nicosia del Norte. Las autoridades realizaron un operativo en el centro médico y detuvieron a la directora de la clínica y a un médico residente, quienes ya fueron presentados ante un tribunal.
El caso ha generado preocupación internacional debido a las implicaciones éticas y legales del traslado clandestino de material genético humano. Las autoridades buscan determinar si existe una red internacional operando detrás del caso y si México formaría parte de la ruta utilizada para el traslado ilegal de embriones humanos.