Ubicado en Coyoacán, CDMX, de día parece un rincón tranquilo y pintoresco, entre calles coloniales, árboles antiguos y casas silenciosas, pero al caer la noche muchos prefieren evitarlo, por miedo de los oscuros secretos que esconde.

La leyenda cuenta que hace décadas un militar vivía cerca del callejón. Era un hombre solitario, temperamental y temido por quienes lo conocían. Una noche, mientras caminaba bajo la sombra de un enorme árbol de aguacate, un niño comenzó a seguirlo riendo y jugando cerca de él.
Molesto por la insistencia del pequeño, el hombre perdió el control, algunas versiones aseguran que lo golpeó brutalmente, otras afirman que lo ahorcó cerca del árbol. Pero todas coinciden en algo: el niño murió ahí mismo, en medio del callejón oscuro.

Desde entonces vecinos aseguran escuchar risas infantiles durante la madrugada, pasos pequeños corriendo entre las paredes y susurros provenientes del árbol de aguacate que aún permanece en el lugar. Hay quienes dicen haber visto la silueta de un niño observando desde las esquinas solo para desaparecer segundos después.
Con el paso de los años, el sitio ganó fama entre curiosos y amantes de lo paranormal. Algunos visitantes afirman sentir cambios bruscos de temperatura, mareos repentinos y una sensación extraña de estar siendo observados mientras cruzan el callejón de noche.

Una de las historias más repetidas entre vecinos asegura que quienes insultan o se burlan del supuesto espíritu del niño suelen escuchar pasos siguiéndolos varias cuadras después de abandonar el callejón.
Verdad o simple sugestión, el Callejón del Aguacate continúa siendo una de las leyendas urbanas más aterradoras y famosas de la capital mexicana Porque en Coyoacán hay quienes aseguran que, después de medianoche, el callejón jamás vuelve a sentirse completamente vacío.
