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“Estuve en el ojo del huracán Grace por 6 horas”

El día comenzó con la advertencia de los gobiernos locales sobre el huracán “GRACE”, todos debían estar alerta sobre lo que pudiera presentarse en las próximas horas.

Lucía, una joven que trabaja en uno de los cientos de hoteles en Cancún, Quintana Roo, tuvo las horas contadas para ir al súper, comprar algunos alimentos y encerrase en su casa mientras la tormenta se acercaba.

¿Qué logró comprar?, solo algunos productos para hacer sándwiches y un poco de agua, la noche no sería nada fácil, era cuestión de minutos para escuchar los fuertes vientos, ver ramas y objetos volar por doquier acompañados de las intensas lluvias que se originan desde el huracán categoría.

Son las 5:00 de la tarde, Lucía tiene que salir del hotel, abordar su auto, a partir de eso, tiene los minutos contados para llegar a su destino.

Esta situación, ya la ha vivido en dos ocasiones, hoy sabe que tiene que proteger sus ventanas con tablas y cinta adhesiva en forma de equis para hacer frente a los vientos.

A las 20:00 horas, Lucía está preparada, pero la señal de internet se esfuma, pues las empresas de telefonía celular también tomaron sus precauciones y bajaron las antenas; hay muy pocas formas de comunicarse a distancia.

A las 00:00 horas todavía mensajeó con algunos familiares, los previene de que en cualquier momento no podrá contestar; minutos más tarde Lucía ya no logró mandar ningún mensaje.

Cerca de las 05:00 horas del jueves GRACE había tocado tierra, y son momentos de tensión, de angustia, de no saber cual será el resultado de esta tormenta, que a su paso es cada vez más fuerte.

Entre tantas horas, solo hubo que batallar con una filtración de agua que provenía de su puerta principal, era necesario entretenerse de alguna forma y dejar de pensar en el ojo del huracán en la que su hogar estaba metida.

Las horas pasaban, y Lucía no lograba conciliar el sueño, “tanto ruido es insoportable”.

Fueron seis horas de lluvia, truenos y fuertes vientos, seis horas sin dormir, y a la espera de que nada extremo haya ocurrido en las calles.

El camino no era fácil, la alerta roja aún seguía, no era buen momento para salir de casa.

Sus huéspedes tendría que esperar, a Lucía le avisaron que no debía presentarse a trabajar, así que después de la tormenta la calma aún no llega.

Era momento de esperar a que las autoridades dieran aviso de que el peligro ya pasó, pero ahora será cuestión de levantarse y salir adelante, porque no fue fácil estar 6 horas en el ojo del huracán.

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