Después de la revuelta en las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, que dejó como saldo dos estudiantes con lesiones graves en órganos vitales como el corazón y los riñones, el rector Enrique Graue Wiechers emitió un comunicado, afirmando que al menos 18 porros fueron expulsados de la institución.
Los expulsados pertenecían a grupos de vándalos conocidos como “Treinta y dos” del CCH Azcapotzalco, “3 de marzo” del CCH Vallejo y la “Federación de Estudiantes de Naucalpan”. Debido a este ataque, varias facultades y escuelas de la UNAM decidieron hacer un paro, mostrando su inconformidad.