Todo comienza con un error o al menos eso dicen las historias. Imagina que un día atraviesas accidentalmente la realidad, como si el mundo fuera un videojuego y de pronto atravesaras una pared por un fallo del sistema. En lugar de llegar al otro lado, apareces en un sitio imposible: un laberinto infinito de habitaciones amarillas iluminadas por luces fluorescentes que zumban constantemente.

No hay ventanas, no hay puertas de salida, no hay personas. Solo kilómetros interminables de alfombra húmeda, paredes amarillentas y un silencio tan incómodo que termina convirtiéndose en terror. Así nacieron los Backrooms.

Según el relato, quienes entran quedan atrapados en una dimensión paralela compuesta por cientos de niveles diferentes. Algunos parecen oficinas abandonadas; otros son hoteles vacíos, estacionamientos infinitos o túneles donde algo parece observar desde la oscuridad.

El problema es que no estás solo, desde que la historia apareció en internet, miles de usuarios comenzaron a crear relatos sobre extrañas entidades que habitan el interior de este universo infinito. Algunas son figuras humanoides que observan desde los pasillos. Otras son criaturas deformes capaces de imitar voces humanas para atraer a sus víctimas.

Lo más aterrador es que nadie sabe realmente qué hay al final porque, según la leyenda, nadie ha logrado salir. Con el paso de los años, los Backrooms dejaron de ser un simple mito para convertirse en uno de los fenómenos de terror más populares de internet, inspirando videojuegos, cortometrajes y millones de videos en redes sociales.

La comunidad de internet ha creado mapas, reglas y supuestos registros de exploradores que describen encuentros aterradores dentro de estos espacios. Aunque todo forma parte de una ficción colaborativa, el nivel de detalle es tan grande que muchas personas terminan sintiendo que los Backrooms podrían existir realmente.
