De acuerdo con relatos de vecinos de la colonia Actopan, en el municipio de Tetecala, una joven fallecida se aparece por las noches en la curva que está antes de llegar a dicha comunidad, en la zona conocida como “La Toma”, justamente en la parte rodeada de árboles.
Son varias personas las que aseguran que la muchacha se aparece a altas horas de la madrugada pidiendo ser llevada a su hogar, al que desafortunadamente nunca pudo volver tras sufrir un aparatoso accidente en el que perdió la vida.

Fue hace algunos años cuando varios jóvenes de una escuela cercana se encontraban en Coatlán del Río dispuestos a regresar a sus domicilios, en la zona cercana al sitio, luego de haber asistido a una tardeada de amigos.
Decidieron pedir un “aventón” y fue entonces cuando una camioneta se detuvo y permitió que se subieran en la parte trasera; de inmediato los adolescentes se montaron al automotor y comenzaron su regreso con dirección a Tetecala.
La noche comenzaba a caer y la oscuridad cubría la mayor parte del territorio, situación que afectó al chofer ya que no le servían las luces del vehículo; justamente mientras circulaba por la citada curva, “algo” provocó que perdiera el control de la camioneta, registrándose un fatídico accidente en el que la joven perdió la vida.
Varios de sus compañeros resultaron lesionados, sin embargo ninguno de ellos de gravedad, por lo que fueron trasladados a sus casas y algunos otros al hospital del pueblo para recibir un chequeo médico.
Los familiares de la estudiante lamentaron lo sucedido, aceptando con enorme dolor la partida de su hija; posterior al terrible suceso, pobladores comenzaron a decir que escuchaban lamentos en el lugar, mientras que algunos taxistas señalaron que durante la noche una joven pedía “ride”.

Juan, uno de los choferes, aseguró que en alguna noche lluviosa una mujer joven subió a su taxi y le pidió ser llevada a su casa, a lo que él accedió, pero al llegar a su destino ella bajó y le solicitó esperar mientras ella iba por dinero.
Tras esperar algunos minutos, Juan decidió bajarse y tocar la puerta, siendo atendido por una mujer mayor, quien tras escuchar el relato del taxista se llenó de tristeza y le explicó que se trataba de su hija, pero que ella había perdido la vida varios años atrás.
En ese momento a Juan se le erizó la piel, se llenó de miedo y sintió una necesidad enorme por hacer algo la chica, a quien al día siguiente llevó una veladora en su tumba y dejó una más en el sitio en el que falleció.
Desde entonces, todo aquel que alcanza a verla opta por colocar alguna ofrenda a la orilla de la carretera, siendo esta “la opción que tienen” para dejar de tener contacto con ella.