Después de ver lo que dejaron las Semanas de la Moda de Nueva York, Milán y París, ya podemos tener una idea mucho más clara de cómo se vestirá en la próxima temporada. Las pasarelas mostraron una moda más libre, divertida y llena de personalidad, donde se buscará mezclar estilos y volver a disfrutar la moda sin tantas reglas.

Nueva York: color y movimiento
La New York Fashion Week, realizada del 10 al 16 de septiembre, abrió el recorrido de las grandes semanas de la moda con una temporada mucho más divertida de lo habitual. Firmas como Tory Burch, Michael Kors, Carolina Herrera, Altuzarra, Ralph Lauren, Coach, Kallmeyer y Thom Browne presentaron sus propuestas.

Uno de los grandes regresos fue la estética mod de los años 60, con minivestidos rectos, bloques de colores intensos y siluetas sencillas que aparecieron en varias colecciones. En belleza, las coletas bajas, los acabados metálicos en ojos, piel e incluso cabello, y las uñas naturales con mucho brillo estuvieron entre los elementos que más se repitieron.

La idea detrás de muchas de estas colecciones podría resumirse con una frase utilizada por Tory Burch durante la temporada: la “alegría de vestirse”. Nueva York se alejó de los looks demasiado calculados y propuso una primavera más espontánea.
Milán: las faldas como protagonistas
La semana Milan Fashion Week, celebrada del 22 al 28 de septiembre, reunió 54 desfiles físicos y seis digitales, con nombres como Prada, Gucci, Fendi, Bottega Veneta, Jil Sander, Marni, Ferragamo, Diesel, Tod's y Moschino.

Una de las colecciones que prácticamente definió la semana fue Prada, ya que presentó 63 interpretaciones diferentes de la falda, demostrando que esta prenda podría desplazar parcialmente al pantalón durante Primavera/Verano 2027.

Otro protagonista fue el bra usado como top, confirmó que la ropa interior continúa perdiendo su función exclusivamente íntima para convertirse en parte visible del outfit. Así mismo apareció una nueva versión de lo preppy, gracias a estilos que dejaron de sentirse demasiado “correctos” con combinaciones inesperadas y proporciones relajadas.

Los accesorios tampoco fueron discretos. Bolsos en colores brillantes, versiones llamativas del clásico Fendi Baguette, grandes pendientes geométricos en Marni y piezas artesanales en Bottega Veneta demostraron que el accesorio vuelve a ser protagonista y no solamente un complemento.
París: una moda mucho más libre
La última gran parada fue Paris Fashion Week, que se desarrolla del 28 de septiembre al 6 de octubre con 68 desfiles y 34 presentaciones, en esta edición diseñadores recién llegados a algunas de las casas más importantes tuvieron que demostrar que sus nuevas visiones podían ir más allá de un debut espectacular.

Jonathan Anderson apostó para Dior por una colección mucho más ligera, con chiffon, transparencias, bordados delicados, pétalos tridimensionales y una paleta que pasó por amarillo, rosa y azul nebuloso. En belleza, siguió la misma idea de libertad con una estética que se describió como “surfer girl que también va a un rave”.

Chanel, destacó al reinterpretar los códigos clásicos de la casa con tweed, transparencias, trajes de falda y combinaciones más atrevidas de colores y estampados.

Por su parte, Valentino apostó por el maximalismo con rosa intenso, plumas, encajes y referencias ochenteras, mientras que Hermès presentó una propuesta más relajada, con tejidos ligeros, vestidos de malla, cuero y sandalias planas.