Morelos ha tenido representación en la máxima fiesta del futbol, pues en el Mundial de México 1986, dos porteros nacidos en Zacatepec integraron la Selección Mexicana y protagonizaron una de las historias más singulares en la historia de las Copas del Mundo.
Cuando se habla de jugadores morelenses que han participado en una Copa del Mundo, existe una historia que parece salida de una novela futbolera.
Que dos futbolistas nacidos en el mismo municipio compartan una convocatoria mundialista ya es una rareza. Pero que ambos sean porteros, se hayan formado en el mismo club y compitieran por un lugar en la Selección Mexicana durante el Mundial más importante de la historia del país, convierte el hecho en algo extraordinario.
Esa historia tiene como protagonistas a Pablo Larios Iwasaki e Ignacio "Nacho" Rodríguez Bahena, dos hijos de Zacatepec que llevaron el nombre de Morelos hasta la Copa Mundial de la FIFA México 1986.
Durante décadas, Zacatepec fue uno de los grandes semilleros del futbol mexicano. La pasión por el deporte, el arraigo de los Cañeros y la atmósfera del Estadio Agustín "Coruco" Díaz ayudaron a formar generaciones de futbolistas que dejaron huella en el balompié nacional.
Sin embargo, pocos imaginaron que de aquella escuela surgirían dos de los tres porteros elegidos para defender el arco mexicano en una Copa del Mundo.

Pablo Larios, el arquero morelense que fue titular en México 1986
Nacido el 31 de julio de 1960 en Zacatepec, Pablo Larios revolucionó la posición de guardameta en el futbol mexicano. En una época donde los porteros permanecían cerca de la línea de gol, Larios destacaba por su capacidad para salir del área, cortar centros y anticiparse a los delanteros rivales.
Debutó con Zacatepec en 1980 y rápidamente llamó la atención por su estilo espectacular. Su nivel fue tan alto que el entrenador de la Selección Mexicana, Bora Milutinović, decidió convertirlo en titular del Tricolor incluso cuando el arquero militaba en la Segunda División, una situación prácticamente inédita para la época.
Larios disputó los cinco partidos que jugó México durante el torneo. Su desempeño fue fundamental para que la selección avanzara hasta los cuartos de final.

Entre sus logros destacan:
- Titular en los cinco encuentros del torneo.
- Sólo recibió dos goles en la fase de grupos.
- Mantuvo su portería en cero frente a Bulgaria en octavos de final.
- Conservó el empate sin goles durante 120 minutos ante Alemania Occidental en cuartos de final.
Aunque México fue eliminado en penales, la actuación del arquero morelense fue considerada una de las mejores del campeonato.

Nacho Rodríguez, el otro orgullo mundialista de Morelos
Antes de convertirse en una figura histórica del Atlante, Ignacio "Nacho" Rodríguez también se formó en las fuerzas básicas de Zacatepec. Nacido el 12 de julio de 1956, desarrolló una carrera marcada por la regularidad, el liderazgo y la seguridad bajo los tres postes.
Mientras Pablo Larios destacaba por sus lances espectaculares, Rodríguez era reconocido por su excelente colocación y capacidad para transmitir confianza a sus compañeros. Su calidad lo llevó a consolidarse como uno de los mejores porteros del futbol mexicano durante la década de los ochenta.

Bora Milutinović decidió incluir a Nacho Rodríguez dentro de la lista definitiva para la Copa del Mundo celebrada en territorio mexicano. El guardameta morelense fue registrado como tercer portero de la selección nacional, detrás de Pablo Larios y Olaf Heredia.
Aunque no tuvo actividad en el terreno de juego, formó parte del plantel que alcanzó los cuartos de final y contribuyó a mantener una intensa competencia interna durante toda la preparación y el desarrollo del torneo.
Su presencia en aquella histórica convocatoria lo convirtió oficialmente en otro futbolista morelense con participación mundialista.

El legado mundialista de Morelos
La historia de Pablo Larios y Nacho Rodríguez representa uno de los capítulos más especiales del deporte morelense.
Hasta la fecha, Zacatepec puede presumir haber aportado dos porteros mundialistas a la misma selección nacional en una Copa del Mundo, un hecho poco común incluso entre las grandes potencias futbolísticas.
Más allá de los resultados, ambos guardametas dejaron una huella imborrable en el futbol mexicano y demostraron que desde un municipio cañero de Morelos era posible llegar a la máxima vitrina del deporte mundial.
A casi cuatro décadas de México 1986, sus nombres continúan siendo referencia obligada cuando se habla de los futbolistas morelenses que alcanzaron el sueño de jugar una Copa del Mundo.