La mañana de este martes, la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, ofreció una conferencia de prensa en la que mencionó a Arturo "El Negro" Durazo, quien fuera jefe de la Policía del Distrito Federal durante el sexenio de José López Portillo. Por ello, recordemos quién fue Durazo, cuya mansión será transformada en una Universidad Nacional Rosario Castellanos.
Arturo Durazo
Arturo Durazo Moreno nació el 19 de octubre de 1918 en Cumpas, Sonora. Su padre, Jesús Durazo Ruiz, fue presidente municipal de Agua Prieta, Sonora. Pese a ello, la situación económica de su familia era bastante precaria, por lo que decidieron trasladarse al entonces Distrito Federal.

Ya en la capital, el joven Durazo estudió en el Centro Escolar Benito Juárez, en la colonia Roma. Ahí, tras ganarse la reputación de golpeador, entabló una estrecha amistad con dos jóvenes más acomodados que él: Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo.

Fue durante esa época escolar cuando se ganó el apodo de "El Negro", mote que lo acompañaría el resto de su vida y que también se volvería sinónimo de impunidad y corrupción.
"El Negro"
Pese a haberse formado en la Escuela Superior de Comercio y Administración, dio un giro a su vida al centrarse en las labores policiacas. Comenzó su carrera como inspector de Tránsito, puesto que ocupó hasta 1950, para poco después convertirse en agente de la temida Dirección Federal de Seguridad (DFS). Ocho años después, Durazo se volvió comandante de dicha corporación.

Con la llegada de su amigo de la infancia, José López Portillo, a la presidencia, Durazo fue nombrado director de Policía y Tránsito del Distrito Federal. Ya en el cargo, comenzó a exigir cuotas a los elementos de la policía, lo que convirtió la corrupción en una práctica común en la sociedad mexicana de aquellos años.

Consciente del poder y la impunidad de los que gozaba, el entonces director de Policía y Tránsito del D. F. creó la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia, la cual adquirió fama de corrupción y protección a delincuentes. Incluso, durante muchos años se creyó que desde dicha división se planearon robos, secuestros y asesinatos.
Lo negro de "El Negro"
Fuentes aseguran que el respaldo de López Portillo, entonces presidente de México, le permitió a Durazo operar libremente, llegando a utilizar oficiales de policía como albañiles para construir dos mansiones que, hasta el día de hoy, son consideradas algunas de las muestras más tangibles de la corrupción en México.
Una de ellas era una lujosa mansión en el Ajusco, que contaba con galgódromo, caballerizas, lagos artificiales y una discoteca. Además, en Zihuatanejo edificó una casa de descanso conocida como "El Partenón", en la que, según confesó, se gastó 30 millones de dólares.

Con la llegada de Miguel de la Madrid a la presidencia de la República, el nuevo mandatario, quien se comprometió a perseguir la corrupción, emprendió una campaña contra Durazo. Este escapó de México, pero fue detenido en Puerto Rico y posteriormente extraditado al país, donde se le juzgó por extorsión, contrabando, acopio de armas y abuso de autoridad.

Finalmente, tras cumplir ocho años de condena, Arturo "El Negro" Durazo quedó en libertad por buena conducta y debido a su delicado estado de salud. Falleció el 5 de agosto de 2000 en Acapulco, Guerrero, a los 81 años.