Ubicada entre Durango, Chihuahua y Coahuila, la Zona del Silencio es conocida desde los años 70, cuando surgieron relatos sobre fallas inexplicables en equipos de comunicación. Exploradores y conductores aseguraban que radios dejaban de funcionar repentinamente mientras atravesaban ciertas partes del lugar.

Pero el verdadero misterio comenzó en 1970, un cohete experimental Athena de la Fuerza Aérea de Estados Unidos perdió el control y terminó impactándose en el desierto de Mapimí, muy cerca de la Zona del Silencio.
El incidente provocó una ola de teorías, algunas personas comenzaron a asegurar que existía una especie de magnetismo anormal bajo la tierra. Otros afirmaban que el sitio tenía propiedades similares al Triángulo de las Bermudas y las Pirámides de Guiza, ya que se encuentran alineadas geográficamente con la Zona del Silencio.

Con el tiempo habitantes de comunidades cercanas relatan encuentros con figuras no humanas que aparecen en medio del desierto y desaparecen sin dejar huellas. Algunos describen personas extremadamente altas, de cabello claro y ropa antigua caminando entre la arena bajo temperaturas insoportables.

Otros aseguran haber visto luces flotando durante la noche, objetos silenciosos cruzando el cielo y sombras moviéndose entre los cactus cuando no hay nadie alrededor.
Aunque científicos han explicado que muchas historias son exageraciones y que no existe evidencia sólida de fenómenos paranormales, el misterio continúa creciendo año tras año.

Porque hay algo en ese lugar que inquieta incluso a quienes no creen en leyendas: Un silencio tan profundo que muchos visitantes aseguran sentir ansiedad después de permanecer demasiado tiempo ahí como si el desierto entero estuviera observando.
