Recientemente, a principios de mayo de 2026, se registró un grave intento de linchamiento contra dos mujeres en el municipio de Temoaya, Estado de México, quienes acudieron al sitio conocido como Tres Ojuelos acompañadas de un perro negro.
Habitantes aseguraron que el animal ingresó al agua del manantial, algo prohibido por la comunidad debido a que el lugar es considerado ceremonial. La situación se tensó aún más cuando encontraron veladoras cerca del agua, lo que algunos interpretaron como parte de un supuesto ritual.
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Los videos difundidos en redes muestran momentos escalofriantes: decenas de personas rodeando a las mujeres mientras caía la noche, insultos que se mezclaban con amenazas y una multitud cada vez más furiosa avanzando entre la oscuridad. La noticia corrió por toda la comunidad y decenas de personas comenzaron a llegar al sitio. Las mujeres intentaron explicar lo ocurrido, pero los gritos las ahogaron. “¡Brujas!”, les gritaban algunos habitantes mientras la multitud cerraba el paso alrededor de ellas.

Piedras, golpes, ventanas rotas y gente exigiendo justicia por propia mano. Aunque policías municipales intentaron resguardarlas en una comandancia, el miedo y la rabia colectiva ya habían tomado fuerza. Las mujeres fueron sacadas a empujones mientras algunas personas aseguraban que habían “maldecido” el río sagrado.
Hasta el momento, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) y la fiscalía general de Justicia del Estado de México mantienen abierta una investigación, aún no se han confirmado detenciones por el intento de linchamiento. El episodio volvió a encender el debate sobre la justicia por propia mano y la intolerancia derivada de creencias y rumores que, en cuestión de minutos, pueden convertir un conflicto comunitario en una persecución colectiva.
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— Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (@CODHEM) May 6, 2026