En redes sociales la familia Watts parecía perfecta, sonrisas, vacaciones, videos de sus hijas jugando y publicaciones llenas de amor, la madre, Shanann Watts compartía constantemente momentos con su esposo, Chris Watts, y sus pequeñas hijas, Bella Watts y Celeste Watts.

Pero detrás de esa imagen perfecta se escondía una tragedia que conmocionaría al mundo. La mañana del 13 de agosto de 2018, Shanann, quien además estaba embarazada de 15 semanas de un niño al que planeaban llamar Nico, desapareció junto con sus dos hijas en Frederick, Colorado.

Chris apareció ante las cámaras suplicando por el regreso de su familia, con voz tranquila pidió que volvieran a casa y aseguró no saber dónde estaban, sin embargo, los investigadores comenzaron a notar inconsistencias en su relato. Las cámaras de seguridad, los mensajes telefónicos y los interrogatorios revelaban que algo no cuadraba, esto provocando que días después llegará la confesión.

Chris admitió haber asesinado a su esposa y a sus dos hijas, posteriormente trasladó los cuerpos a un campo petrolero donde trabajaba. Shanann fue enterrada en una fosa poco profunda, mientras las niñas fueron ocultadas dentro de tanques de petróleo, un detalle que convirtió el caso en uno de los más perturbadores de la historia criminal reciente.

Las investigaciones revelaron además que mantenía una relación con otra mujer y que atravesaba problemas económicos y matrimoniales, los fiscales sostuvieron que Chris buscaba comenzar una nueva vida sin las responsabilidades de su familia. En noviembre de 2018, Chris Watts fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional tras declararse culpable para evitar la pena de muerte.
