Este 31 de agosto se cumplen 29 años de la muerte de Diana de Gales, quien falleció a los 36 años tras el accidente automovilístico ocurrido en París en 1997. Sus últimas horas estuvieron marcadas por la persecución de fotógrafos, un intento por salir discretamente del Hotel Ritz y el recorrido que terminó en el túnel del Alma.
Las últimas joras de Lady Di: del Hotel Ritz al túnel del Alma
Diana de Gales y Dodi Al-Fayed llegaron a París durante la tarde del 30 de agosto de 1997, después de pasar unos días en la Costa Azul. Desde su llegada fueron seguidos por fotógrafos interesados en obtener imágenes de la pareja.
Aquella noche tenían previsto salir a cenar, pero finalmente permanecieron en el Hotel Ritz. Cerca de la medianoche, su equipo preparó un plan para intentar despistar a los paparazzi: otro vehículo serviría como señuelo mientras Diana y Dodi abandonarían el hotel por una salida distinta.
Alrededor de las 00:20 horas del 31 de agosto, ambos salieron del Ritz en un Mercedes-Benz S280 conducido por Henri Paul, responsable adjunto de seguridad del hotel. También viajaba el guardaespaldas Trevor Rees-Jones.
Apenas unos minutos después, aproximadamente a las 00:23 horas, el automóvil perdió el control dentro del túnel del Alma y chocó contra uno de sus pilares.
Dodi Al-Fayed y Henri Paul murieron en el lugar, mientras que Diana fue rescatada con graves lesiones y trasladada al Hospital Pitié-Salpêtrière. Pese a los esfuerzos médicos y una intervención de emergencia, fue declarada muerta alrededor de las 04:00 horas, a los 36 años.
Las investigaciones oficiales determinaron que el exceso de velocidad y el estado de Henri Paul fueron factores fundamentales en el accidente. Años después, un jurado británico también consideró que la conducción de los vehículos que seguían al Mercedes contribuyó a lo ocurrido.

La muerte de Diana que sacudió a la monarquía británica
La noticia provocó una reacción mundial. Miles de personas comenzaron a colocar flores y mensajes frente a Kensington Palace y Buckingham Palace para despedir a quien se había convertido en la llamada “Princesa del Pueblo”.
La reacción inicial de la familia real también provocó una de las mayores crisis de imagen de la monarquía británica. La reina Isabel II permaneció inicialmente en Balmoral junto a William y Harry mientras el duelo popular aumentaba en Londres.
Ante la creciente presión pública, la reina regresó a la capital y el 5 de septiembre ofreció un mensaje televisado en directo para recordar a Diana. Durante su funeral también se tomó la excepcional decisión de colocar la bandera a media asta en Buckingham Palace.

El 6 de septiembre de 1997, el funeral de Diana fue seguido por una audiencia masiva alrededor del mundo. Una de las imágenes más recordadas fue la de sus hijos, William y Harry, entonces de 15 y 12 años, caminando detrás del cortejo fúnebre de su madre.
A 29 años de aquella madrugada en París, la muerte de Lady Di continúa siendo uno de los acontecimientos más recordados de la historia reciente de la familia real y un episodio que obligó a la Corona británica a replantear la manera en que se relacionaba públicamente con la sociedad.