La médico internista de un hospital privado en Cuernavaca, Lucía Martínez, trabajó en la recuperación de un paciente de 46 años que después de viajar a Europa y regresar a Morelos, dio positivo a COVID-19.
“Presentó síntomas como fiebre de 40 grados, tos seca, dolores musculares y dificultades para respirar, pero desde que llegó se activó el primer protocolo triage respiratorio en donde se valoró y se determinó que era un paciente de riesgo”.
Después de 16 días fue dado de alta y se encuentra en su casa, pero todavía sigue bajo observación, para que, en caso de presentar cualquier nuevo síntoma, sea atendido de inmediato.
“Son situaciones nuevas para nosotros los intensivistas; ya tuvimos la experiencia con influenza y también fue algo muy serio, muy grave y muy impactante, pero sobre todo para los médicos de terapia intensiva que es él área donde atendemos a este tipo de pacientes”.
Sin embargo, señaló que la única forma de poder reducir los contagios es que la población se ajuste a las recomendaciones que han determinado las autoridades, de lo contrario no habrá capacidad para atender a todos los contagiados.
Este hospital es el único en la capital del Estado que, en los pasillos que llevan de un área a otra, hay ya dispositivos sanitizantes, con el objetivo de evitar contagios internos.