Cada mañana, Liliana Angelina sale de su casa rumbo a la Universidad Tecnológica del Sur del Estado de Morelos (UTSEM); su jornada comienza temprano para estar a las 07:00 horas en el aula, actualmente sale alrededor de las 05:30; antes, el mismo recorrido podía tomarle más de dos horas.
El deterioro de la vía hacía más lento el tránsito y cualquier contratiempo podía significar llegar tarde o perder parte de una clase; por lo que, para ella y otros jóvenes que diariamente recorren esta zona, la rehabilitación de la carretera Mazatepec–Puente de Ixtla, ha cambiado la manera de llegar a la universidad.

“Entonces, pues ahorita es un poquito más fácil, ya puedo salir un poquito más tarde de mi casa, no es mucha la diferencia, pero llegamos con calma y pues no a prisas”.
Su experiencia refleja uno de los beneficios de la intervención realizada por el Gobierno de Morelos, encabezado por Margarita González Saravia, en esta vía, como parte de la estrategia Circuito Tierra y Libertad.

A través de la Secretaría de Infraestructura se han mejorado, en dos etapas, 5.8 kilómetros de esta carretera, que permaneció cerca de 20 años sin intervención y que hoy brinda mejores condiciones de movilidad a la comunidad universitaria del sur de Morelos.
El cambio también lo percibe Pablo Añorve, estudiante del noveno cuatrimestre de Gastronomía, quien vive en Puente de Ixtla y utiliza esta conexión para asistir a sus actividades académicas.
Desde su vivencia, el alcance va más allá del alumnado, ya que, por esta ruta también transitan docentes, personal administrativo, transporte público y habitantes de municipios de la zona sur.
“Considero que se ha hecho una labor excelente, la verdad. No solo beneficia este proyecto a la comunidad estudiantil, al personal administrativo, docentes, sino también a todos los municipios aledaños de la zona sur del estado de Morelos”.
Pablo destaca que las nuevas condiciones permiten recorridos más ágiles y facilitan que el transporte realice sus trayectos con mayor tranquilidad.
En la carretera Mazatepec–Puente de Ixtla, los 5.8 kilómetros intervenidos representan mucho más que una mejora física; para jóvenes como Liliana y Pablo, significan un trayecto más ágil para llegar a las aulas y mejores condiciones para continuar construyendo su futuro a través de la educación.